En 2019 tuve un encuentro con Jesús que transformó mi vida. Entendí que no podía quedarme con ese amor solo para mí.

Apoya a Juan PabloDonarMi nombre es Juan Pablo Barco y soy misionero de Puro Love.
Durante muchos años, Jesús no hacía parte de mi vida. No creía realmente en Él y, aunque había escuchado hablar de Dios, nunca había tenido un encuentro personal con Él.
Todo cambió en 2019, cuando tuve un encuentro con Jesús que transformó mi vida. No fue simplemente aprender algo nuevo sobre la fe; fue descubrir que Dios era real, que me amaba profundamente y que quería tener una relación conmigo.
“Desde ese momento entendí que no podía quedarme con ese amor solo para mí”.
Comencé a buscar la manera de llevar el mensaje de Jesús a las personas que encontraba en mi camino. Primero lo hice mientras trabajaba, intentando ser testimonio de mi fe en mi día a día. Después tuve la oportunidad de ir de misión a Argentina, Ecuador y Cuba, llevando retiros y acompañando a jóvenes para que ellos también pudieran tener un encuentro personal con Jesús.
Con el tiempo, fui entendiendo que Dios me estaba invitando a algo más grande.
Después de varios años trabajando y misionando, tomé una de las decisiones más importantes de mi vida: renunciar a mi trabajo para dedicar mi vida a llevar el Evangelio. Así llegué a ser misionero de Puro Love.
Desde entonces he podido vivir de primera mano cómo el Señor transforma corazones en lugares y circunstancias muy diferentes: en empresas, acompañando a sacerdotes, compartiendo con jóvenes y estando cerca de niños diagnosticados con cáncer y sus familias.
Cada historia me recuerda que Dios sigue buscando a cada persona y que muchas veces solo necesita de alguien dispuesto a llevar su amor, escuchar, acompañar y anunciar que Él está ahí.
Ser misionero ha sido una de las aventuras más grandes de mi vida. No siempre ha sido fácil, pero estoy profundamente agradecido por el llamado que Dios me hizo y por la oportunidad de poner mi vida al servicio de algo mucho más grande que yo.
He creado este espacio porque creo que una misión como esta no se construye solo. Hay personas que son llamadas a ir, a anunciar y a servir, y hay otras que son llamadas a sostener esa misión con sus recursos, sus oraciones y su confianza.
Si al conocer mi historia sientes en tu corazón que quieres apoyar este camino, te invito a hacerlo. Tu apoyo me permite seguir llevando el amor de Dios a más:
Y llegar a lugares donde muchas veces nadie más está llegando, para seguir ofreciendo aquello que, desde mi propia experiencia, considero que es la mayor necesidad que tiene el mundo: Dios.
Jesús está vivo, nos ama y un encuentro con Él puede cambiarlo todo.
Gracias por creer en esta misión, por acompañarme y, sobre todo, por ayudarme a que muchas más personas puedan descubrir lo mismo que yo descubrí en 2019.
Con gratitud,

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